Hay una ventaja que tenemos a nuestra edad y que nadie nos explica: nuestro cerebro nunca volverá a aprender tan rápido como ahora. Lo que de grandes cuesta años y mucho dinero, nosotras lo absorbemos casi sin darnos cuenta.

El problema es que parece que tenemos todo el tiempo del mundo, y por eso lo dejamos para después. Pero "después" es justo cuando se pone difícil.

No se trata de la escuela

Ojo: esto no es sobre sacar dieces. Es sobre las cosas que se aprenden mejor de jóvenes y que nos acompañan toda la vida:

Un idioma. A nuestra edad el acento se nos pega casi solo. De grandes cuesta el triple y nunca suena igual.

Algo con las manos o el cuerpo. Un instrumento, un deporte, bailar, dibujar. La coordinación que se entrena ahora se queda para siempre.

Leer por gusto. No por tarea. Leer lo que se nos antoje nos hace pensar mejor, escribir mejor y hasta entender mejor a la gente.

El truco no es el talento, es la constancia

No hay que ser una genia. La que practica 20 minutos casi todos los días le gana, a la larga, a la "talentosa" que lo deja cada rato. Lo difícil no es empezar, es no abandonar a la primera de cambio. Y eso también se entrena.

Siembra hoy lo que vas a presumir mañana

Imagínate dentro de unos años hablando otro idioma, tocando algo, moviéndote con seguridad en una cancha o un escenario. Todo eso empieza con una decisión chiquita hoy: elegir una cosa y darle, aunque sea un ratito al día.

Esto es una de 5 cosas que vale la pena disfrutar a nuestra edad. Mira la lista completa.

Mara, la mentora de "Guía de Campo para Entender a los Humanos", es bióloga y le enseña a Catalina a observar el mundo de una forma que no se aprende en la escuela. Si te gusta aprender cosas distintas, este libro es para ti.
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